Quizá
es bien conocido por muchos que los a veces necesarios
antibióticos (medicamentos utilizados para combatir
infecciones gracias a su propiedad de detener o matar el
crecimiento de hongos y bacterias) pueden ejercer un efecto
negativo sobre la salud. Dicho efecto negativo o indeseable,
consiste en que los antibióticos destruyen parte de las
bacterias saludables que naturalmente viven en nuestro
organismo. Por ejemplo, en el intestino tenemos bacterias
saludables que habitualmente viven allí: las bifidobacterias y lactobacilos, llamadas flora
intestinal. Dicha flora intestinal es una defensa natural que nos protege contra
infecciones del estómago e intestino; infecciones que finalmente ocasionan problemas
como la diarrea También hay bacterias (lactobacilos) saludables que naturalmente
viven en sitios como la vagina de las mujeres, protegiéndolas contra la micosis
(infecciones por hongos).
En numerosas ocasiones los pacientes que toman antibióticos
presentan diarrea, debido a la destrucción de las bacterias que naturalmente
viven en el intestino y lo protegen contra infecciones. De igual manera las
mujeres que toman antibióticos por alguna infección debida a bacterias, pueden
presentar micosis (hongos) a nivel vaginal, ya que los antibióticos también
matan sus defensas naturales (lactobacilos). Para contrarrestar éstos indeseables
efectos de los antibióticos, que cabe destacar sólo en casos realmente necesarios
se hace necesario tomar (su médico es quien deberá recetárselos), tenemos una
nueva opción natural que podemos obtener de nuestra alimentación: ¡ LOS PREBIÓTICOS
y LOS PROBIÓTICOS !. Los prebióticos son sustancias que se encuentran en alimentos
como “el trigo, ajo, duraznos, y vegetales comunes como la cebolla, cambur,
remolacha y alcachofas (Duncan Hamisch y Bornet Francis Conferencistas ESPEN,
NIZA: 1998)”. Cuando comemos alimentos ricos en prebióticos, éstas sustancias
se fermentan a nivel del colon o intestino grueso, produciendo ácidos grasos
de cadena corta que es son el “alimento” preferido de las células del intestino
grueso (colonocitos) para mantenerse saludable. Y los probióticos, (“promotores
de vida” vs. los antibióticos “anti vida”) se encuentran en alimentos como el
yogurt y leches fermentadas (ambos ricos en lactobacilos acidofilus). También
hay preparados comerciales de probióticos como los lactobacilos acidofilus (disponibles
en el país) y más recientemente (aún no disponibles en el país) como los lactobacilos
reuteris. La ingestión de prebióticos y/o probióticos en nuestra dieta diaria,
ayuda a mantener una flora intestinal y vaginal balanceada y saludable disminuyendo
la susceptibilidad de sufrir infecciones del estómago, intestino y hasta ciertas
infecciones vaginales (en el caso de los probióticos). Así mismo, los prebióticos
y probióticos son vitales en aquellas personas que están recibiendo tratamiento
médico con antibióticos, ya que reponen la flora intestinal y vaginal (lactobacilos)
destruida por los antibióticos, previniendo así la aparición de diarrea. Los prebióticos y probióticos tienen múltiples otros
efectos beneficiosos para la salud además de los ya descritos para contrarrestar
los efectos indeseables de los antibióticos. “Tienen un posible importante papel
como anticancerígenos, específicamente juegan un importante papel contra el
cáncer de colon. (Bounhink y colaboradores: Nutr Cancer 1996;26:21-9)”. También
contribuyen a regular los niveles de glicemia o azúcar en sangre, favorecen
la producción de vitamina B12 en el colon, entre otras ventajas. En conclusión los probióticos y prebióticos son una herramienta
dietética disponible en alimentos como el yogurt, frutas, cereales y vegetales
tales como: alcachofas, duraznos, remolacha, ajo, trigo y en el cambur, ideales
para incluir en nuestra dieta diaria. Mantienen la flora intestinal y vaginal
sana y balanceada, reponiéndola en caso del uso de antibióticos. Inclúyalos
en su dieta diaria para prevenir o ayudar al tratamiento de diarreas e infecciones
vaginales esté o no tomando antibióticos. Consulte con su Nutricionista Clínico para mayores detalles
y una prescripción profesional y personalizada. Deseándoles muchísima salud y felicidad:
¡ Feliz
saludable VIDA !
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