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Por:
Lcda. Concepción Santos / Licenciada en Nutrición y
Dietética egresada de la U.C.V.
La alergia
alimentaria es un problema de alta prevalencia en la población
infantil. La Academia Europea de Alergología e Inmunología
Clínica, clasifica en dos grandes grupos la respuesta clínica
anormal que presentan algunos individuos atribuida a la ingesta
de un alimento: reacciones tóxicas, pueden afectar a cualquier
individuo y reacciones no tóxicas las que afectan a individuos
predispuestos y está mediada por mecanismos inmunológicos
(alergia alimentaria) o no inmunológico (intolerancia
alimentaria).
“Para reducir el riesgo a todo tipo de alergias, se recomiendan
un estado nutricional óptimo (la desnutrición puede aumentar el
riesgo a alergias) y lactancia materna exclusiva los 6 primeros
meses de vida y luego mixta hasta los 2 años de edad. También es
importante cuidar el tipo de jabón del baño y la ropa, deben ser
líquidos, no en polvo. Las parasitosis intestinales pueden
ocasionar alergias; a partir de los 3 años de edad, anualmente
toda la familia puede tomar (con prescripción médica) en forma
preventiva un medicamento desparasitador intestinal
(Espec. Laura Baha Al Deen Krog / Nutricionista Clínica adultos /
www.nutriciontotal.com)”.
Los síntomas de las alergias alimentarias pueden ser muy
variables, leves hasta severos, partiendo desde un ligero picor
en la boca, hasta cuadros graves como un shock
anafiláctico (incluye inflamación de la glotis y puede conllevar
a muerte por asfixia) que requiere atención urgente.
El diagnóstico debe incluir el establecimiento de forma clara de
una reacción causa efecto entre la ingestión del alimento y los
síntomas clínicos. Se obtiene a través de realización de
historia clínica-nutricional, pruebas cutáneas, en sangre y por
último pruebas de eliminación/provocación; a su vez incluye
realizar al paciente un recordatorio de 24 ó 72 horas, indagando
en todos los alimentos ingeridos y la relación
alimentos/síntomas.
Pueden
ocurrir reacciones adversas a prácticamente cualquier alimento,
aunque la mayoría de las alergias alimentarias, se deben a:
Alergia a la proteína de la leche de vaca,
si el niño es
menor
de 6 meses y recibe leche materna exclusivamente, se debe
continuar con dicha indicación y omitir los lácteos (leche,
yogur y quesos) en la dieta materna. Se debe omitir la leche de
vaca y sus derivados; recomendar el uso de las fórmulas
hidrolizadas,
semielementales
u oligoméricas, no se recomienda el uso de fórmulas de soya,
debido al riesgo de reacciones cruzadas.
Alergia al huevo,
hay que eliminar la
ingesta de huevo y los alimentos que lo contengan.
Alergia al trigo,
mejor conocida como
enfermedad celíaca o “alergia al gluten (proteína del trigo)”,
se requiere la eliminación del trigo, sus derivados y aquellos
cereales que tengan posibilidades de reacciones cruzadas, se
puede garantizar una vida normal, por lo que se debe entrenar
muy bien en la consulta con el Licenciado en Nutrición y
Dietética y/o Especialista en Nutrición Clínica, al niño y a la
familia, con alimentos sustitutos del trigo.
Alergia al pescado y mariscos,
omitir pescados, mariscos, crustáceos y
saborizantes de pescado, comidas marinadas o elaboradas a base
de pescados.
Alergia a
los frutos secos,
la alergia al maní es la más
frecuente.
Alergia a las frutas,
la alergia al polen puede asociarse con alergia a las rosáceas
como lo son la manzana, pera, cereza, ciruela o melocotón. En el
caso de la piña y las fresas, puede deberse a su alto contenido
de aminas vasoactivas. Las frutas cítricas (naranja, mandarina,
toronja y limón), se relacionan con reacciones adversas no
alergénicas.
Alergia a las carnes,
la
carne de cerdo es la que se asocia con mayor frecuencia.
Alergia a leguminosas,
la soya es la más
frecuentemente involucrada.
Alergia al maíz.
Dieta de eliminación e
indicar sustitutos: harina de trigo, papa, avena, arroz, centeno
y/o cebada.
Alergia a vegetales,
poco frecuente;
generalmente produce síntomas gastrointestinales. También se
asocia a reactividad cruzada con polen (perejil, célery y
zanahoria).
Alergia a especias,
Ej. ajo, pimienta, comino, canela, mostaza, anís, vainilla,
orégano, etc.
Las dietas de eliminación se deben manejar con precaución,
especialmente si hay más de un alimento restringido. Éstas
pueden producir una inadecuada ingesta calórica y retraso en el
crecimiento, la duración de la dieta puede ir desde una semana
para los síntomas agudos (erupciones) hasta incluso ocho
semanas para los síntomas crónicos como los vómitos o diarrea
que se producen en algunas enfermedades gastrointestinales de
origen alérgico.
Cabe destacar que los alimentos forman parte fundamental en la
cultura familiar; la labor principal del nutricionista dietista
y nutricionista clínico, es diseñar personalizadamente en
consulta, un plan nutricional o dieta de acuerdo a las
necesidades del paciente, en forma variada y agradable, que
permita un adecuado crecimiento y desarrollo del niño, evitando
deficiencias nutricionales.
Revisado y editado por:
Espec. Laura Baha Al Deen Krog / Nutricionista Dietista egresada
de la U.C.V. / Nutricionista Clínica (adultos) egresada de la
U.S.B. / Consultas
previa cita telf. 0212-537.5916
/ Directora
www.nutriciontotal.com
Algunas referencias consultadas:
-Bishoff
S, Crowe S. Gastrointestinal food allergy: new insights into
pathophysiology and clinical perspectives.
Gastroenterology. 2005;128:1089-113.
-Comité de reacciones adversas a alimentos. Sociedad Española de
Alergología e Inmunología Clínica.
Alergol Inmunol Clin. 1999;14(2):50-62.
-Scott H, Sicherer SH. Clinical aspects of gastrointestinal food
allergy in chilhood. Pediatrics. 2003;111(6):1609-16.
-American Academy of Allergy and Immunology. Committee on
Adverse Reactions to Foods. National Institute of Allergy and
Infectious Diseases. Adverse reactions to foods. National
Institutes of Health. Publication; 84-1984; 2442: 1-6.
-Mofidi
S. Nutritional management of pediatric food hypersensitivity.
Pediatrics. 2003;111;1645-53.
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